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domingo, 14 de noviembre de 2010

La caja de Pandora de todos los murcianos / Francisco Poveda

Siempre he tenido la convicción de que el director general de “Caja Murcia”, Carlos Egea, vivía con el error subconsciente de que la entidad es una propiedad casi personal. Tal vez por eso se ha mal acostumbrado a no dar explicaciones o a soltar sólo lo conveniente a un consejo de administración bien macerado – incluidos los mudos sindicalistas - porque cobra la suculenta dieta antes de cada reunión, y está presidido siempre por una persona escogida por él mismo con la complacencia de los políticos de turno. Y por cierto, al que se la trae al pairo la vigente Ley de Igualdad para su composición.
 
Pero los tiempos son turbulentos y mucho más para los algo dudosos negocios en que se ha metido “Caja Murcia” durante los años del descontrol. Los rumores se han disparado este verano, coincidiendo con la crisis financiera de confianza y liquidez, sabido el riesgo sobredimensionado contraído por la entidad murciana en hipotecas a promotores, inversiones bursátiles más que inciertas y apuestas en suelo recalificable por doquier antes de la “reforma Zapatero”. 

Ahora la duda alberga en muchos murcianos e impositores, que no creo se apresuren todavía a hacer cola para retirar fondos de las sucursales haciendo oídos a especies acerca de una creciente insolvencia con riesgo de “corralito”. En ese caldo de cultivo no es impensable que un cliente venado se persone en un juzgado de guardia a poner una denuncia si se le presentan algunas objeciones para un reintegro considerable.

Pareció muy extraño que en plenas vacaciones de agosto Egea llamase a “Onda Regional” para difundir un desafortunado mensaje de tranquilidad sobre el modelo murciano del ladrillo como horizonte económico todavía estratégico para esta región. Pocos días después estalló la “burbuja” inmobiliaria norteamericana y aquí, más que en otras regiones españolas, se precipitó un cambio de ciclo en el sector. 

Y ya no se le ha vuelto a ver ni a oír en los medios subvencionados, excepto para desdecirse en voz baja, sin pudor alguno ni, por supuesto, en los alternativos más profesionales y libres, aunque Egea haya pasado la mayor parte del tiempo canicular en su despacho de Murcia con una sola gran escapada final para no volverse loco con las preocupantes noticias de las “sub prime” llegadas desde Wall Street. 

Pero debe volver a hablar y, en esta situación extraordinaria, le corresponde hacerlo alto, más que ante un Consejo de Administración domesticado, en la Asamblea Regional, que no es un guiñol aunque pueda parecerlo, también antes que para los periodistas de su pesebre o frente a los consejeros por muy “don tancredos” que sean.

Su mensaje motivado de tranquilidad se ha de irradiar desde allí para conjurar cualquier proceso desbocado del que luego tuviéramos todos que lamentarnos, comenzando por las 2.000 familias de los empleados. Porque es un axioma en comunicación corporativa que el silencio no es rentable y que los rumores tienen en la opacidad su mejor sustrato. 

Por eso precisamente tiene que comparecer cuanto antes, al igual que ha hecho el gobernador del Banco de España, Fernández Ordóñez, ante la comisión correspondiente del Congreso de los Diputados y el Senado, en Cartagena y decir toda la verdad. Se trata, en definitiva, de ejercer esa transparencia-antídoto que piden todos los días a gritos, desde el FMI hasta el Banco Central Europeo o la Reserva Federal, y que nunca ha sido el punto fuerte de la gestión de Carlos Egea al frente de “Caja Murcia”, que todo es preciso decirlo ahora.

Esa transparencia es más que obligada en estos críticos momentos (aunque no se la exijan el presidente Valcárcel, que es un ignorante, ni Inmaculada García, la consejera de Economía, que sí sabe), porque el efecto no deseado es que se ha mutado a una crisis de solvencia, no tan pasajera, alimentada por la desconfianza mutua que ahora existe entre bancos y cajas a la hora de prestarse dinero unos a otros.(Por cierto, ¿quién le está prestando a “Caja Murcia” dinero en el interbancario?) Porque, como cualquier entidad de crédito, busca liquidez desesperadamente todos los días.

Por eso es una crisis avivada que afecta a la economía real de todos los murcianos, tengan o no una hipoteca, porque es mundial, norteamericana, europea, española y también murciana con sus agravantes aunque Egea, en principio, no quiso reconocer que le temblaban las piernas de sólo pensar la que se avecinaba, informado en persona por la CECA, por una excesiva concentración de riesgo de morosidad inmobiliario, que a “Caja Murcia” ya le valió en primavera un primer expediente, con fuerte multa, del Banco de España.

Sus motivos comenzaba a tener después de haberse orientado durante años la principal dedicación de “Caja Murcia” a operaciones especulativas con grandes compras de suelo rústico de secano para luego lograr su recalificación urbanística a base de influencia política con los dirigentes murcianos del Partido Popular en el poder de San Esteban. 

Y todo eso captando, en Caimán, República Dominicana, Miami, Italia sur o en cualquier otra zona “off shore” del planeta, fondos especulativos, realizando inversiones de gran volatilidad, e involucrándose en sectores de fuerte e inminente crisis previsible. ¿Ha llegado a emitir “Caja Murcia” o alguna filial en el exterior, que escapa al control del Banco de España y de la Agencia Tributaria, participaciones preferentes para colocar en esos ávidos mercados? Egea debe contestar sin titubeos ni medias verdades.

¡Qué eufemismo, por su parte, denominar proceso de ajuste a la debacle del sector murciano de la Construcción visto lo de Llanera! ¿Cuánto valen ahora todos esos activos en suelo improductivo que acumula “Caja Murcia”? ¿Cómo anda la morosidad de promotores de nuevo cuño apadrinados, y hasta jaleados, por Egea?

Porque hay rumores alarmantes que disipar al no haber podido titularizar toda la deuda hipotecaria (lo digo por la de “Polaris”, con quien no desea cargar nadie), eso merece por su parte una urgente explicación pública a los verdaderos dueños de “Caja Murcia”, algunos de los cuales se preguntan, no sin cierta malicia, sobre una eventual existencia de opacidad fiscal en el crédito sindicado de mayor volumen de la historia en España y su posterior asunción parcial de deuda por cuenta de los suizos. 

Puede aprovechar su presencia en la Cámara para explicar con todo detalle, hasta sonrojar a los murcianos decentes, las claves de la aventura de nuestra “cajita” por el paraíso fiscal de las islas Caimán y desvelar si seguimos, o no, todavía en aquella cueva de piratas del Caribe haciendo Dios sabe qué, y en qué medida hemos involucrado al Crédit Suisse como último eslabón de esta cadena de despropósitos por los caminos inexplorados - y sin reglamentar - de la globalización financiera. 

Y, de paso, revelarnos a todos el balance, real y sin maquillajes, de la cartera industrial de la entidad, después de la metedura de pata con “Vueling”, para saber el montante de las pérdidas, cómo y con cargo a qué partida se ha jugado así con el dinero de los impositores. Cabe recordar en este punto que no se puede invertir, por ley, más del 20% de recursos propios por parte de las cajas de ahorro debido a su finalidad estrictamente social.

¿Qué experto o expertos han recomendado, pues, comprar esas participaciones, en base a qué criterios y dónde están los respectivos planes de viabilidad de esas mercantiles participadas por “Caja Murcia”? Todo esto ha de explicarse también para que nadie albergue la más mínima duda y persista la presunción de inocencia sobre el director general y el resto del Consejo de Administración, que pueden llegar a responder con su propio patrimonio por decisiones que afecten negativamente a la masa patrimonial de la entidad. 

Por ejemplo, ¿quién ha garantizado que Aeropuertos de Murcia S. A., Autopistas del Sureste S. A., Vueling S. A., o Polaris World S. A. no eran inversiones de alto riesgo? Es el dinero de los impositores con el que se está jugando y no con la fortuna personal, que existe y me consta, del propio director general. 

Y se ha hecho cuando ya se apreciaba, por cualquier observador avisado, demasiada concentración de riesgo, oh casualidad, en suelo, ladrillo e hipotecas porque escaseaban clientes para comprar tanta vivienda, rentabilizar autopistas de peaje en zonas casi despobladas, llenar vuelos “low cost” fuera de temporada y dar sentido a nuevos aeropuertos cerca de otros ya muy consolidados, como El Altet.

Antes de que se piense que, al final, la gestión de Carlos Egea puede haber resultado un verdadero desastre, él mismo debiera adelantarse a los acontecimientos que se intuyen en la lontananza de “Caja Murcia” y entonar un “mea culpa” por haber querido seguir a los grandes pensando que sabían mucho atajo. 

Nunca más se debiera tratar de ganar tiempo con las malas prácticas que, al final, resultan las ruedas de prensa trucadas al presentar unos resultados anuales maquillados ni exhibir calificaciones de riesgo pagadas a impostores y que, con la crisis hipotecario-financiera global, han quedado al descubierto y desacreditados por el propio sistema. La insolvencia punible es un tipo penal que lleva aparejada en España pena de seis años de cárcel, no hay que olvidarlo.

Tampoco resultaría pintoresco poner a disposición de los señores diputados autonómicos, como máximos representantes de la sociedad murciana, las actas de las últimas inspecciones del Banco de España en “Caja Murcia”, a instancias del abogado Diego de Ramón ante tal concentración de riesgo acumulado, y darles a conocer las últimas recomendaciones particulares de la autoridad monetaria nacional a nuestra primera entidad de ahorro.

Sería particularmente tranquilizador para impositores, clientes y murcianos en general, que Egea Krauel revelase cuáles han sido los pasos a dar por indicación del Banco de España y las nuevas provisiones para insolvencias a que se ha visto obligada “Caja Murcia” por esta intervención “de facto” del banco emisor, que ya ha pulverizado literalmente su cuenta de resultados del ejercicio 2007. 

Hay quien apunta desde instancia autorizada que el final de una “Caja Murcia”, ciertamente “tocada”, será la fusión por absorción de otra Caja mayor. La CAM y “Bancaja” también andan más allá que acá por parecidas prácticas heterodoxas pero en el horizonte vuelve a vislumbrarse “Caja Madrid”. 

La única entidad crediticia que queda con domicilio fiscal en la Región es “Caja Murcia”. La Comunidad Autónoma no puede, ni debe, quedarse sin una Caja propia vista la experiencia histórica sufrida con la CAM. Es imperioso evitar esa, o cualquier fusión, por ausencia de viabilidad de lo último que nos queda. Porque sin esa “soberanía” financiera, la autonomía política puede ser falaz.

Carlos Egea Krauel tiene ahora la responsabilidad, la decisión y la palabra porque “Caja Murcia” es, en gran medida, obra suya aunque hoy se percibe algo a la deriva un barco que es propiedad de todos. Pero es él quien está, y estaba, en el puente y el que debe responder ante el armador y todos los “accionistas” de esta naviera denominada Región de Murcia S. A., hoy convertida, ciertamente, en una caja de pandora llena de sorpresas.

(17 de octubre de 2007)

martes, 9 de noviembre de 2010

El crack mundial no es ya cosa de agoreros catastrofistas / Francisco Poveda *

Una segunda gran crisis financiera parece acercarse rápidamente mientras un crack mundial de dimensiones desconocidas puede ser su efecto más devastador por la incertidumbre que extenderá durante bastante tiempo la concentración de la riqueza en muchas menos manos. 

Los signos que se aventan a diario en el mundo económico no pintan nada bien después de una larga etapa de derroche y latrocinio por doquier, y no sólamente en Wall Street, aunque el diseño del gran fraude del papel sin respaldo convenido fuese más de factura neoyorkina que suiza.

Los grandes pensadores mundiales progresistas no terminan de ponerse de acuerdo sobre cómo va a ser de duradera la eclosión inducida de nuestro actual sistema económico y social pero sí coinciden al decir que la prospectiva dominante ya no parece ser cosa de agoreros catastrofistas: el problema está ahí y la Humanidad debe estar preparada para la catarsis que exige un profundo cambio de modelo económico capaz de soportar organizadamente sobre la Tierra a unos 8.000 millones de personas, la enorme mayoría condenada de nuevo al infortunio.

Las tensiones monetarias crecientes, la burbuja del oro, la desnaturalización imparable en lo social de la Unión Europea, la definitiva pérdida de hegemonía mundial de unos EE UU con un déficit galopante, una todavía poco sólida China, los fenómenos tipo Berlusconi que pueden proliferar a la sombre de la xenofobia, la falta de reacción social ante la corrupción de la democracia (tan bien analizada antes de morir recientemente por mi amigo y maestro Vidal-Beneyto), las exigencias de nuevas potencias económicas emergentes como India o Brasil, la pugna por acceder a los recursos naturales que los tiempos demandan (incluida la energía fósil), el ya inaplazable control medioambiental y la práctica liquidación de los restos del mundo de los siglos XIX y XX, nos indican que hemos entrado de lleno en el incierto siglo XXI y que sus bases estructurales no pueden ser las mismas al haber quedado obsoletas por el devenir de los acontecimientos.

Si el siglo XX ha sido uno de los más crueles con la Humanidad, lo que se puede esperar del XXI, de seguir las cosas tal como se presumen es, para comenzar, sangre, sudor y lágrimas por el desempleo masivo y la pobreza vergonzante que puede llegar a generar en su primer tercio, exactamente igual que en el XX, y, en consecuencia, los conflictos de todo tipo que pueden aparecer, por hacer falta, para establecer un nuevo orden mundial en función de una correlación de fuerzas muy distinta a la conocida hoy y que va a tener mucho que ver con el conservacionismo sobre los recursos naturales.

En algún despacho del planeta parece haberse diseñado-planificado (todavía a nivel de un primer borrador) la nueva situación, desde el punto de vista económico y tecnológico, donde Europa parece haber quedado orillada en beneficio de consolidados nuevos cluster avanzados de Asia y Norteamérica. Si eso fuese así, ya tendríamos un primer conflicto a escala planetaria para abrir la era de no sabemos bien qué aunque es de esperar una reacción de los excluidos por pura supervivencia, lo que tampoco les garantiza nada.

La reciente entrevista en 'El País' con Felipe González, ex jefe socialdemócrata del Gobierno de España, encierra un magnífico compendio de los males que nos van a afligir tras medio siglo largo de una prosperidad que parecía eterna en el mundo más desarrollado de Europa, América y Asia. Las predicciones a largo sobre el Capitalismo del, tan admirado como odiado, Carlos Marx, no parecen ahora que fuesen tan desencaminadas gracias a su reconocido método de análisis. Los jóvenes de hoy se van a enfrentar a un tiempo sin las recompensas del maltrecho Estado del Bienestar construido a lo largo de la postguerra por sus abuelos y padres.

Si los grandes bloques económicos vigentes no son capaces de tomar las decisiones más adecuadas, valientes y acertadas en el seno de esa nueva especie de gobierno mundial que pudiera ser el G-20, predestinaciones del club Bilderberg aparte, y EE UU no asume una nueva hegemonía mucho más limitada por la realidad del devenir del proceso histórico, mucho me temo que la catarsis pueda venir, por contra, de la mano de un choque de civilizaciones donde China puede resultar la gran vencedora que ahora se aventa, incluso sin necesidad de ese choque.

Porque si finalmente el choque resulta inevitable, lo que sobreviva conocerá el nacimiento de una nueva religión dominante, informada en sus principios por el carácter de los que resulten vencedores.

Así que las películas que hoy llamanos de ciencia-ficción pudieran no serlo en pocos años, tanto si la Humanidad se enfrenta a un conflicto de fuerza sobre cuyos rescoldos se levante un mundo inimaginable hasta para Aldous Huxley, como si la evolución no bélica sienta las bases de una nueva era, de moral y ética irrenunciables, donde la aportación de valor cobre la importancia que se le supone para cimentar las bases de una sociedad con necesidades interplanetarias incipientes por aquello de los nuevos recursos que aquí habremos agotado.

(*) Periodista y profesor

viernes, 5 de noviembre de 2010

El reyezuelo neoirlandés / Francisco Poveda

El precio a pagar por la autonomía y por la democracia cercana es, a veces, demasiado alto. No es nuevo en España aquello de los reinos de taifas (en Murcia hubo en los primeros siglos de la Era cristiana un reyezuelo godo, converso, de nombre Teodomiro, con corte de aduladores y todo, que entregó esta región a los infieles porque pagaban mejor cobrando menos impuestos y le dejaban parecer que mandaba; incluso después, que seguía mandando. Terminó mal, como todos los reyezuelos que aquí han sido).

Valcárcel es su versión moderna aunque con menos astucia a igual ambición de fortuna. Aquel no pudo resistir el envite califal y cayó, y éste no cae todavía, apuntalado por los cuatro caciques codiciosos, que lo manejan sin el más mínimo respeto a las leyes y consideración a una madura ciudadanía democrática. Pero la situación tiene analogías lejanas, más que nada por la personalidad y habilidad demostradas por aquel gallego que aquí creyó poseer un reino. Este neoirlandés se conforma con menos y nos quiere, a todos los que se dejen, aparceros de un cortijo que nunca tuvo y, desde luego, no llevaba camino de conseguir, según las crónicas de sus coetáneos y amigos de chatos. Vivir para ver, ellos y yo.

¿Qué sería del ciudadano Valcárcel, danzarín folklórico huertano y profesor por horas en un ya desaparecido colegio para estudiantes, casi desahuciados, si no hubiese entrado en política de la mano de su bella hermana Isabel, para traicionar luego al líder que le dio su primera oportunidad por consideración a la notable actividad partidista de oposición desplegada por aquella? ¿Se habría presentado, y habría logrado sacar plaza, por fin, como profesor de Secundaria en un Instituto? ¿Tendría la suerte de poseer un piso de 250 m2 en plena Gran Vía tras haber acertado una bonoloto? ¿Habría conseguido un vehículo de gran cilindrada, como él reconoce le gustan, gracias al premio “gordo” de la Lotería Nacional? ¿Disfrutaría de casa en la Torre de la Horadada, y también de otra en Aledo creo, tras pasar con mucha suerte por el “1, 2, 3…” de las telechichos?

Todo eso es posible pero improbable. En cambio, por otros caminos sí lo ha conseguido, riéndose, a la vez, tras engañar reiteradamente a todos los murcianos y aparentar que no era un pelele político ni una marioneta de los oscuros personajes a los que obedece sin rechistar porque financiaron interesadamente sus costosas campañas electorales. Son los de siempre.

A este presidente-reyezuelo, que tan indignamente representa, a veces, a la Región de Murcia, no le gusta que hurguen en su pasado para evitar que “cante” mucho y se descubra que era un individuo que no iba a ninguna parte interesante en la vida cuando la política, por azar, se cruzó en su camino y le procuró no haberse visto en otra. Uno de los habitantes más preclaros e inteligentes de entre los murcianos, Luis Federico Viudes, contaba y no paraba en 1995 sobre anécdotas de nuestro hombre la primera vez que salió de viaje como concejal fuera de Murcia, creo recordar que a Lisboa, para definirlo muy gráficamente ante un grupo de intelectuales y notables “de toda la vida”.

Esa velada, recuerdo que de rularse de risa, alumbró una crónica en “El Mundo”, “La mala suerte de Murcia”, que provocó su primera amenaza de agresión física, personal y directa a un periodista, con muy mal estilo, a través del teléfono, y adornada con insultos y una, impropia del cargo que ya ocupaba, chulería extrema, que lo desacreditaba ante mi rol profesional. Aquella crónica-premonición mía se ha cumplido luego con creces porque aventuraba todo lo que después ha ido pasando aquí. Por eso se enfadó tanto y perdió los papeles nada más llegar a un muy desacreditado San Esteban.

Enseguida me avergoncé de tener un presidente de la ralea tan barriobajera que luego ha demostrado también tener con la diputada Rosique en el último debate parlamentario sobre el estado de la Región. No es tampoco sólo anecdótico, ni un hecho aislado, pues, aquel corte de mangas de su esposa, Charo Cruz, a un grupo de cartageneros que reclamaban la provincia un 9 de junio frente a la Asamblea Regional. Ni lo que después dijo él, irreproducible, en la cámara autonómica sobre la comisaria europea de Medio Ambiente, la sueca Margot Wallström, por no ceder a sus pretensiones sobre un trasvase del Ebro, que se sabía inviable desde Bruselas.

Ni el hábito hace al monje ni una capa todo lo tapa. Ya puede montarse “la 7”, como nueva especie de nuevo espejo de Blancanieves, que sus actos lo definen de sobra y lo colocan en un sitio del que nunca debió salir, ni mucho menos sacarlo sus mentores, por respeto al nivel de Murcia y de los murcianos. Un canal autonómico no puede enmascarar, a estas alturas de 50 años de semejante trayectoria, carencias estructurales para la buena educación y mejores modales del personaje. Es casi imposible que la moviola deshaga el largo camino andado y uno crea ser lo que no es porque nunca ha sido. Los Maristas le han dejado menos huella que “Los Zagales”.

Cuando pocos años más tarde descubrimos los negocios fraternos que ahora, definitivamente, han trascendido por “El País”, volvimos a ser advertidos en tono amenazante, en mayo de 2003, durante la inauguración del nuevo edificio de la Cámara de Comercio de Cartagena, por insinuar en otro artículo que las famosas torres de Isla Plana no eran del todo ajenas a la familia y/o amigos íntimos, como los Sánchez Carrillo, socios de Carlos Valcárcel Siso en muy anteriores promociones inmobiliarias legítimas en la ciudad de Murcia. Tenía pánico el presidente a salir de San Esteban como consecuencia de un escándalo político como el que ahora tiene encima por sus relaciones indirectas con “Polaris” e “Hispania”. Por eso miente sin rubor y dice no saber nada de lo que sí sabe. Y ya entonces sabía muy bien.

En febrero de 2004, con una vana excusa, volvió a la carga tras mi carta-artículo al fiscal Emilio Valerio, “Mafia nostra”, con toda clase de insultos y vejaciones de palabra, en una llamada telefónica, más sorpresiva que sorprendente por los antecedentes de hecho sufridos con el sujeto por someterlo a una crítica periodística democrática, que dejaba al desnudo sus múltiples carencias como gobernante y sus excesivas dependencias de gente muy indeseable, como poco a poco se ha ido viendo y demostrando.

A la señora Rosique no le ha dicho nada comparado con todo lo que yo he tenido que escucharle en tres ocasiones, y no contar hasta ahora para que no sufra, aún más, la imagen pública de Murcia entre los periodistas españoles/europeos de cierto nivel y probada independencia. He callado exclusivamente por eso. Pero su comportamiento con la portavoz socialista, que es toda una señora, me obliga a no guardar el secreto ni un minuto más cuando, ni siquiera desde el grupo parlamentario del PSRM, ningún varón le ha cantado a Valcárcel las verdades que se merece oír aunque haya perdido toda capacidad de ruborizarse después de una década de desastrosa gobernanza pública autonómica.

Que este tipo se gaste ahora en televisiones-maquillaje urgentes el dinero que aquí se necesita para cosas más acuciantes, como sanidad o enseñanza pública de verdadera calidad ambas, es una vergüenza para quien se queda en casa cruzado de brazos y resignado como un manso ante el que no tiene media galleta cuando se le hace frente. Porque todos sabemos ya, de qué pié cojea este gallo, tan valiente cuando tiene delante a una dama como la vejada diputada Rosique. Luego se arruga, como un gusano de seda, ante una llamada, o la más mínima insinuación, de la CROEM, “Caja Murcia”, “La verdad” o Génova 13. Y no digamos nada, tras hablar con el fiscal-jefe aunque la audiencia sea protocolaria. El sabrá por qué tiembla ante la toga.

Otro día contaré la operación política de compra de “La Economía” en mayo de 2005, para tratar de evitar que se terminase sabiendo qué están haciendo algunos de sus amigos para apoderarse de una región entera, a precio de saldo, y con presuntas coacciones y amenazas veladas a honrados ciudadanos para que les vendan sus tierras a precio de saldo. Y desvelaré todos los nombres de quienes participaron, unos poniendo su dinero y otros su influencia, desde las filas de una extrema derecha, emboscada y corrupta, hoy nada ajena a las concesiones y beneficios de imagen de “la 7”. Pero no pienso volver a hablar con ese maleducado, moralmente incapacitado ya para representarnos ante el resto de España. Ha demostrado a toda la sociedad regional que tampoco es un caballero. Eso de lo que tanto presume y ni siquiera es capaz de fingir. No debe seguir más tiempo.

miércoles, 6 de enero de 2010

Así nos va y la que nos espera / Francisco Poveda

Lo más grave de todo es que la globalización está orillando inexorablemente a Murcia en su conjunto. Con una sociedad citrícola, envejecida y mentalmente desfasada, ya no se va a ninguna parte en la Sociedad del Conocimiento. Pero insistimos en seguir dejando que impongan su criterio, su estrategia y sus intereses los sectores sociales menos competitivos, definitivamente despreciables, y más ignorantes de nuestra sociedad. Craso error por abdicación. Así nos va y la que nos espera.

Dentro de un lustro, la Región habrá retrocedido, de hecho, 40 años atrás mientras la emigración autóctona habrá vuelto a aparecer con toda su fuerza aunque ahora a nivel de murcianos mucho más formados y cualificados. Nuestros jóvenes más exigentes ya no tienen nada que hacer aquí. Vistas todas las estadísticas comparativas y su inexorable tendencia en la Región de Murcia, mejor plantearse hacia donde se marchan y como, antes de que sea tarde. Ya no se puede ni poner un bar.

La crisis mundial, sólo en ciernes, nos dejará a su salida con encefalograma plano como territorio y sociedad diferenciados. Sigamos por el camino de derrochar esfuerzo y nuestro escaso recurso en actividades lúdicas, onerosas, fuera de estrategia y no rentables. Ya lo lamentaremos dentro de muy poco cuando nos falte hasta para cuestiones esenciales, como la educación obligatoria o la sanidad pública. Ya hoy no podemos hacer frente a numerosos pagos a proveedores de las administraciones públicas locales y regional.

¿Hasta cuando nos vamos a seguir engañando a nosotros mismos? Olvidamos el triste ejemplo de una Cartagena, ensimismada, que hace 25 años que no levanta cabeza. O una Calasparra, de Berlanga, que te transporta al franquismo pre-desarrollista. Toda la Región acabará siendo como Mula: recreándose llena de moscas en el ciervismo decimonónico. En el mejor de los casos, como Cartagena, parada en su viejo esplendor minero y preindustrial. Hoy, ambas, puras estatuas de sal, cada una a su nivel. Si clausuran la base naval, Cartagena bajaría al nivel de Gaza.

El ritmo y suerte del desempleo por un modelo económico incapaz de evolucionar por gripado, no deja lugar a muchas dudas. Esa falsa calidad de vida, de la que tanto alardeamos como idiotas por no conocer otras cosas mejores, que existen sin duda y muy cerca, no se corresponde con otra calidad formativa, laboral o profesional. Y eso complica bastante un horizonte no migratorio para los murcianos minimamente exigentes y con ciertas aspiraciones de verdadero progreso material, cultural y espiritual.

De cualificación moral y ética, mejor no hablar esta vez. Todo lo que hoy huele a murciano apesta para los de fuera por la sensación de estar ante unos tramposos compulsivos. Esa es, al menos, la imagen percibida en la mayor parte de España (por no hablar ya del complejo burocrático de Bruselas) y parece bastante arduo despejarla. Una verdadera ruina de reputación con tanta 'Tótem.

Son ya mayoría en nuestro país quienes nos han dejado por imposibles cuando hemos sido un pueblo que, históricamente, había venido siendo de los más ejemplares de toda España desde el XVIII. Todo eso ha desaparecido, no queda nada. En un cuarto de siglo hemos mudado a un estereotipo de sociedad envilecida, pagando eso sí, justos por pecadores. Porque todos los murcianos no somos así aunque los perfiles de la masa induzcan a pensar todo lo contrario.

Nuestra estética vigente es indefendible y así lo debe haber entendido San Esteban para haber arrojado la toalla ante esa batalla perdida de antemano. El invento hace aguas por todas partes: modelo educativo, universitario, industrial, político, financiero, judicial, hídrico, empresarial, sindical, turístico, religioso... Casi nada se salva o es salvable. Urge reinventarlo absolutamente todo.

Lo vamos a pasar mal si creemos que las soluciones a los problemas que nosotros mismos hemos creado nos van a venir de fuera en base a echar la culpa de todo al manchego 'insolidario' y al Zapatero de turno; por cierto, otro que ya no nos hace ni caso con toda la razón. No somos ni representamos casi nada en el conjunto nacional. Hemos conseguido que nos obvien porque aburrimos con nuestra pedigüeña y cansina cantinela trasvasista monotemática.

Esta tierra se apaga sola por méritos propios. Nos hemos estancado en el 2,5% en todo, dentro del conjunto de España. Pero es que a nivel cualitativo, nuestras clases dirigentes, obsoletas, nos han colocado bajo cero en influencia neta tras inyectarnos un voluntarismo hilarante. Nos han dejado sin interlocutores válidos allí donde podíamos hacer valer nuestros derechos. Por no tener, no tenemos ni proyecto estratégico como territorio autónomo y por eso surgen iniciativas trasnochadas, como la de una nueva provincia, para que aquellos aparenten lo que no son.

Ahora vamos a recoger bien el fruto de haber dejado tanto tiempo la cosa pública en manos de mentes tan 'despejadas' como la de los Hernández Ros, Collados, María Antonias y Valcárceles. Sigamos por esa senda que nos ha ido 'tan bien'. Cambiemos luego a Saura y que siga la racha. Estamos ante un galería de pobres hombres y de una pobre mujer, incapaces de hacer pié más allá de la Venta del Olivo. Murcia no cuenta ni en Albacete, no digamos en Barcelona o Bilbao.

Con toda la serie de indocumentados y pícaros que se han alzado aquí con el santo y la limosna, todo el enorme esfuerzo colectivo hecho en la segunda mitad del siglo XX no nos servirá de nada. La Región de Murcia, forzada a afrontar un reto para la que no está preparada, lleva camino del tercer mundo, aunque permanezca en territorio de la Unión Europea, como unas Hurdes pero del siglo XXI. Cada vez que sale una estadística comparativa de progreso, quedamos muy mal parados. Siempre hacia abajo, dios mío. Y sin solución de continuidad.

Mientras, se sigue entreteniendo a las buenas gentes, y otras no tanto, con autobombos y bombos mutuos entre mediocres, proyectos faraónicos ficticios, inversiones foráneas inexistentes, un agua ajena que realmente no necesitamos al tener almacenada mucha más en el subsuelo, romerías jolgóricas, delirios de grandeza, eventos estériles para encandilar... Nadie quiere entrar ya ni de obispo de Cartagena (la Iglesia nunca abandona a sus príncipes) visto el trato denigrante dispensado al purpurado saliente. Tendrán ahora que obligar a venir a alguien a cambio de la promesa de un ascenso a medio plazo tras sufrir al fundamentalista local.

Hemos destruido del todo el modelo económico, pervertido casi toda la Universidad, corrompido a parte de nuestra juventud (tan 'católicos' y tan líderes en abortos), hemos echado a perder a nuestra propia burocracia municipal y autonómica, hemos explotado a seres humanos, como los inmigrantes, neutralizado a los sindicatos financiando sus vicios para convertirlos en sutiles esquiroles institucionales, hemos convertido a la pobre y aburrida prensa local en una caricatura preñada de tongos y con noticias que denotan la depreciación de toda una sociedad, proliferan y prosperan personajes públicos sin principios, que luego se exhiben en procesiones... todo una catástrofe porque no somos conscientes de albergar con eso una mentalidad suicida como colectivo.

El sistema, además, está cautivo de una gerontocracia, codiciosa y egoista, con demencia senil, que ya no funciona. Somos incapaces de mirar hacia delante porque hemos dilapidado nuestro reciente pasado. Hemos convertido la vida diaria en un guiñol manejado a su antojo por un personaje siniestro (el calvo de la baraja) rodeado de un sanedrín masónico no menos precisado de asistencia médica, especializada en salud mental.

Estamos en manos de unos locos en la sombra que, para mayor tragedia, se creen unos genios de la política de altura. Y así hemos bajado de nivel y de aprecio. En cuanto a verdadera autoestima, supongo que más bien depresivos casi todos los demás al salir cada mañana de nuestra diaria resaca de tanta sinrazón y falta de la más mínima expectativa en un mundo mutante, para cuya resultante no nos hemos procurado ni la más mínima carta de navegación.

Por eso murciano puede convertirse muy pronto en sinónimo de náufrago de todo y de nada. Un desastre total.

Tontos, vivos, regantes y mangantes (Carta urgente al Presidente del Gobierno) / Francisco Poveda

Supongo que tras recibir la última vez al presidente de la Comunidad Autónoma de Murcia, Ramón Luis Valcárcel, en La Moncloa, pronto percibió usted de qué va este chocante y excéntrico personaje fuera de tiempo, que en poco o nada representa al murciano o murciana del siglo XXI; por si no lo sabe ya, aupado al cargo y mantenido, fundamentalmente por dos vivos (que no listos) del lugar, Carlos y Clemente, que tiran la piedra y esconden la mano ante su profundo complejo de tardofranquistas vergonzantes y ademócratas convictos, confesos y expresos. Ambos han convertido Murcia en el paradigma de región repleta de hombres de paja, donde lo mediocre, cobarde, ruin y triste encuentra hoy excepcional caldo de cultivo. Da pánico pensar en más autonomía política para que encima puedan elevar sus desmanes a la enésima potencia; tal que ocurre con los excomunistas en las más que corruptas Bulgaria, Polonia, Ucrania y Rumania.

Usted, y sólo usted, debe asumir la principal responsabilidad del Estado para acabar con la sensación de excepción democrática que aquí anida tras quedar neutralizada y desactivada la democracia murciana real. Porque lo que aquí se da es una vergonzosa usurpación de la soberanía popular y una clara perversión del mandato de las urnas.Vender el mal es fácil.

Valcárcel es el tipo humano que aparenta gobernarnos, y no quiero entrar en otras consideraciones antropológicas, etnológicas y psicológicas, que, tal vez, le ilustrarían con todo tipo de matices sobre y ante qué clase de gente nos encontramos usted y yo, que me especialicé en periodismo político y económico aunque nunca pensé que acabaría como cronista de sucesos de cuello blanco, y lacras sociales por la generalizada postura de genuflexión y mansedumbre en que se encuentran mis conciudadanos más complacientes, indignos, cobardes, simples o tontos ante una gerontocracia a la soviética en la sombra.

Como dice el filósofo conservador José Antonio Marina en su ensayo "Teoría y práctica de la estupidez", hay sociedades inteligentes y sociedades que son todo lo contrario. Por algo ya se sabe, y comienza a calar entre los murcianos más despiertos, eso de... "con Valcárcel, ni una gota de más vendrá" por voluntad del Estado, al saberlo en manos de especuladores de todo tipo y condición, incluidos los aguatenientes.Una colectiva vanidad provinciana a ciertos niveles ha llegado hasta el punto de alumbrar un remedo local, hace ya una década coincidiendo con la entronización "popular", de la publicación de origen franquista, "Hola", para reflejar las "actividades" de una más que consumista, grotesca, irrelevante, ignorante, marginal y sin perfil, aparente y decadente porción social de bombos mutuos, que causa hilaridad por patética y degradada al no atisbar ya un horizonte vital equilibrado.

Ahora se quiere trasplantar esa cutrez a una televisión regional pública, bien financiada por todos los murcianos, pero manejada por gentes de muy dudosa catadura moral por cercanas a ciertas mafias. ¿Qué ha visto el tal Buruaga para renunciar a un fichaje multimillonario o el poco dudoso Urdaci para no recogerle el testigo y el contrato? Volviendo a Marina, "el mal gobierno puede despeñar a una sociedad por el abismo de la estupidez..." aunque la reactivación de cierto factor social autóctono haga atisbar la posibilidad de una pronta salida razonable propiciada desde abajo, y un camino sereno ante tanto estropicio de escogidas gentes sin escrúpulos y al servicio de capitales irresponsables por opacos.

El núcleo del Partido Popular murciano, aparte de ser una estructura hueca y sin esencia, pura agencia de presunto tráfico de influencias y colocación de ineptos manejables, casi sin excepciones, tiene ahora cautivo a ese público residual tras despeñar también, de hecho, a su líder natural histórico, el brillante abogado del Estado, el conservador demócrata Juan Ramón Calero, por no plegarse en su día a los viejos intereses económicos caciquiles en estas tierras, de familias con tan poca fama de demócratas como las de Fraga, Trillo y Maestre, ni sucumbir a las exigencias antidemocráticas de ciertos caciques locales disfrazados, y es el menos democrático y el más extremista de toda la organización nacional, como se puede deducir fácilmente de su anterior larga bronca con la Comisión Europea, y su continuada y demagógica postura ante el derogado trasvase del Ebro, a falta de otros resultados que ofrecer tras diez años de nula gestión regional.

¿Por qué no se hizo esa obra, entre 1996 a 2004, si el PP gozaba de mayoría absoluta en España, Comunidad Valenciana y Región de Murcia? Sencillamente porque Europa no la cofinanciaba por inviable.La última convocatoria de una manifestación de regantes en Murcia para reclamar que se mantenga la Ley del Trasvase Tajo-Segura en sus actuales términos (anhelo legítimo de miles de pequeños agricultores muy bien engatusados por Aznar ante la falta aquí de derechos sobre los caudales contemplados en el aprovechamiento conjunto, al contrario que Portugal, y que han soportado en el pasado año hidrológico la peor sequía de toda su vida, muchos de ellos víctimas, además, de aguatenientes especuladores sin escrúpulos ante, aún hoy, la pasividad cómplice de la Confederación Hidrográfica del Segura), escondía la verdadera motivación de quienes políticamente la idearon, planificaron, diseñaron, animaron y manipularon "a priori" desde detrás de la cortina con los métodos más conocidos y gastados del anterior régimen autoritario de juntar masa humana con total desprecio a la dignidad de la persona movilizada con presiones o engañifas...y un bocadillo con botellín. ¡ Qué cerca están de Ceaucescu !

¿Tienen capacidad volitiva los enfermos cerebrales de "Asprodes" llevados a Murcia en autobuses desde Lorca para hacer bulto? ¿Asistieron de "motu propio" los inmigrantes liberados de faena, que trabajan en campos y conserveras, y que trufaron de exotismo pagado una manifestación en la que se echaba en falta a la verdadera sociedad civil de Murcia, Cartagena, Yecla o Caravaca? La derecha político-económica murciana es una gente que da miedo al verla tan a la desesperada utilizando sin pudor cualquier mimbre. Muy contra las cuerdas tiene que estar para sacar de sus casas, precisamente a los sectores sociales de la Región menos favorecidos con sus políticas, algunos en la más lacerante pobreza absoluta y precariedad sin visos de evolución. Una obligación moral pendiente del Gobierno socialista, es dar a conocer la auditoria de concesiones de riego con aguas públicas en la Cuenca del Segura para saber qué se está haciendo con el agua que se clama escasa, como argumento para exigir más trasvases.

Quienes, pese a secar ríos como el Mula y no cerrar pozos de sequía, aquí agitan y radicalizan a las masas, menos ilustradas y vulnerables, para lanzarlas como un misil contra dirigentes de un Gobierno central legítimo, jugando con su ignorancia y el sentimiento de preocupación por su supervivencia, no son otros que viejos jerarcas, o sus familiares-herederos, en los estertores de la Dictadura por estas tierras. Enemigos claros de la democracia, enquistados todavía en resortes de poder fáctico y/o económico en espera de mejores tiempos para imponer sus ideas, regresivas, ante la aparente abulia y falta de determinación política de quienes pueden resolver esta situación, simplemente inspirando a la Fiscalía General del Estado para que nombre un nuevo fiscal-jefe, en condiciones de afrontar impunidades que claman al Cielo, para nuestro aún degradado TSJ.

No están por la libre competencia ni a favor de la Unión Europea porque dificulta y/o impide sus pretensiones de mantener posiciones de dominio económico y social sin la legitimación directa de las urnas. Y muy mal tienen que estar las cosas para recurrir a los mismos métodos de Franco en la plaza de Oriente, tras los innecesarios fusilamientos de 1975.La Transición española, señor Zapatero, tiene su principal asignatura pendiente en la Región de Murcia, sojuzgada a estas alturas de la Historia y del siglo XXI por una partida emboscada de fascistas residuales, casi gagás, susceptibles de desalojar para que se constate, de una vez por todas, la normalidad democrática plena que tanto echan en falta las nuevas generaciones de murcianos más informados y la propia diputada autonómica socialista y exdirigente de UGT, Begoña García Retegui, asombrada de las situaciones que se dan a diario en una región gobernada por una derecha políticamente descerebrada y sin el nivel mínimo exigible para los asuntos públicos.

Llámela a Moncloa y que confirme, matice o desmienta todo lo aquí le estoy comentando. Los colectivos partidarios, desde una emergente sociedad civil, de una ecodemocracia regional, bajo la organización y lema-paraguas de "Murcia no se vende", tienen bastante deslegitimada la muy condicionada e irreversible política sectaria de San Esteban por devastadora con el territorio y depredadora del medio físico, así como aniquiladora aquí del propio sistema capitalista a largo plazo. Por eso se huele ya la urgencia de un cambio de rumbo y de pases a la reserva.

Pero no le echemos toda la culpa a Valcárcel y la pandilla de comparsas incompetentes que le han venido rodeando en sus tres legislaturas por indicación de quienes mueven los hilos tras el escenario visible. Son esos franquistas irreformables y nostálgicos, que no se resignan a perder el poder por el bien de la democracia murciana y un desarrollo socioeconómico sostenible en beneficio de todos, quienes se mofan con befa del sistema, poniendo al frente de la Región de Murcia a banales personajes con un pasado profesional y personal que los define de sobra para entender mejor lo que pretenden los dueños de este siniestro guiñol citrícola y pimentonero vestido de negro, y que vienen manejando a su antojo y placer sin que todas las alarmas del sistema se disparen a un tiempo, ahora que el reguero de su intransigencia amenaza con inflamar provincias colindantes y regiones mediterráneas vecinas con el problema objetivo del desequilibrio hídrico.

No obstante, algunos regantes eran conscientes de estar mezclados con mangantes que les quitan el agua y, además, no consentían pancartas con los lemas "Agua para todos pero no para todo" y "Agua para la agricultura y no para las urbanizaciones", que resumen globalmente el fondo de una cuestión sobre la que se trata de confundir con ruido, desinformación y contrainformación bien medida, para reducirla a que otros nos niegan un agua que aquí se necesita. No es casualidad que significativos terratenientes de la costa, sin derecho a caudales del Tajo-Segura, destacasen en esa manifestación ahora que sus producciones no pueden competir con las de Marruecos. ¿Para que piden, pues, ellos más agua?

Sencillamente para convertir sus fincas en urbanizaciones y campos de golf tras dar un "pelotazo" con recalificaciones automáticas de suelo rústico a urbanizable, que les procuran los ayuntamientos de Águilas y Mazarrón (casualmente ambos en manos del PP). Las expulsiones de concejales socialistas pringados con intereses ajenos a los de su electorado, es el único camino para que el murciano no pierda también su confianza en la izquierda gobernante en el Estado y le confíe el voto. O la honestidad y consecuencia de la concejal centrista de Alhama ante el riesgo de desnaturalización de su municipio en estricto beneficio del bolsillo de uno de sus hijos más preclaros y entregados a la tarea de impedir una democracia ecológica local en favor de una "nueva geografía".

Como muy lúcidamente nos ha ilustrado el más que brillante economista español, José Manuel Naredo, la degeneración del sistema capitalista es una potente máquina de deterioro del patrimonio natural común, y de ahí la ausencia de datos sobre la ocupación real del suelo desde un sistema de valores, absolutamente monetarios. Los mal llamados "agentes económicos" tratan de favorecer su beneficio particular forzando sus ingresos a base de explotar bienes teóricamente libres o de terceros más débiles, pero siempre a costa de ese deterioro público que, irremisiblemente, conducirá a un crisis ambiental por un metabolismo sociourbanizador dislocado y su correspondiente valoración especulativa.‘Hipótesis, ¿descabellada?

Un exhaustivo estudio del Departamento de Sociología de la Universidad de Alicante acaba de arrojar el dato de que solamente un 0,5% de los turistas extranjeros encuestados, tendría como motivación para comprar una casa en nuestra costa la existencia de un campo de golf en la urbanización en la que estuviese ubicada o sus proximidades. Está más que claro que la sobreoferta inmobiliaria, que no repara en ocupar irracionalmente el suelo de la Región de Murcia y la Comunidad Valenciana, nada tiene que ver con una demanda específica, claramente insuficiente, y que su potencialidad sólo está en el argumentario falso de ciertos políticos para justificar tanta especulación sin aparente sentido.

Una poco descabellada hipótesis circula en algunos gabinetes suizos de inversión al respecto: aquí se estaría alimentando una expectativa urbanística desproporcionada para enmascarar un blanqueo a gran escala de capitales opacos con origen en paraísos fiscales. Una vez construidas las casas por promotoras, al frente de las cuales figuran claros "hombres de paja", la mayoría unos batos revestidos de un teórico y fulgurante éxito económico en el caso de Murcia, se solicitarían créditos a la banca, mediante su pignoración o el aval de una garantía hipotecaria, al objeto de transformar un dinero sucio en otro limpio a través del perverso mecanismo de dejar que se ejecute el contrato financiero por premeditado impago decidido de antemano. El tiempo dirá quien se queda con la prenda y a qué precio.

Saura burla a Zapatero / Francisco Poveda

Las primeras decisiones preelectorales del secretario general del PSRM-PSOE, Pedro Saura, indican en su proyección regional una burla a la estrategia política general del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y desvelan los probables compromisos inconfesables y dependencias ajenas ocultas del aspirante socialista a la presidencia de la Comunidad Autónoma de Murcia con la oligarquía regional que ha venido sosteniendo al actual presidente, Valcárcel, del PP, en los últimos once años. Ni puñetero caso a la izquierda no militante ni a la prometedora sociedad civil, que vienen luchando más de un decenio por una región distinta y limpia de parásitos de la especulación y el delito social impune.

La designación del impresentable político Fuentes Zorita como presidente del partido, la de María José Alarcón como candidata a la alcaldía de Murcia y la de García Escribano a la de Molina, así como lo ocurrido en el último pleno del Ayuntamiento de Alhama con el radical cambio de criterio urbanístico, impuesto al Grupo Municipal Socialista desde la sede de Princesa, demuestran de sobra que Saura tiene las manos tan atadas como Collado, Navarro, Ortiz o María Antonia Martínez en su época. Más de lo mismo con este complaciente exconsejero de “Cajamurcia” y tan tolerante con la más que evidente corrupción propia en Los Alcázares, vía Marbella.

En consecuencia, que no espere nadie de este pachequero de pro la transformación política y ética de nuestra realidad social o alguna batalla democrática para conquistar otro futuro mejor para los murcianos más jóvenes. Ni me parece ya liberal, ni lo creo reformista ni lo siento modernizador. Saura, al contrario que Zapatero, no entiende el terreno que pisa ni comprende a sus paisanos del siglo XXI. No hablemos ya de que articule un presente alternativo al de Valcárcel porque no demuestra estar por esa prioridad. Le interesa más alcanzar el poder en favor de los de siempre, que hacer política en beneficio de todos. Para él, Murcia sí se vende porque conviene a sus intereses electorales y financieros. Ahí si que tiene las ideas muy claras, como el hijo de promotor de viviendas que es.

Cuando la Región ya no aguanta más el saqueo del “clan Valcárcel” y los abusos de una oligarquía egoísta, vieja y antidemocrática, Saura es incapaz de pedir paciencia, esperanza y valentía democráticas a nuestra sociedad regional más avanzada para cambiar algo decisivo. Porque no viene para eso ni es libre, hoy por hoy, ni decidido ni resolutivo para volver a estructurar un territorio esquilmado por desaprensivos y delincuentes de cuello blanco. No tiene él nada claro que sea el ciudadano de a pié quien deba mandar con su voto y, por tanto, la necesidad de devolver el poder a la sociedad. No hablemos ya de cumplir los compromisos que pueda adquirir en campaña electoral en busca de ese voto. Seguro que no le obsesionan la igualdad ni la pobreza lacerante que atenaza al 20% de los murcianos.

Saura no es tampoco ecologista ni piensa arriesgar su oportunidad de alcanzar el poder de San Esteban por unas ZEPAS o unos LICs, más o menos. No le interesan jóvenes que crean, de verdad, en la política, lo público y la democracia. Ni los que exigen sus derechos constitucionales al trabajo y a una vivienda digna. Está demasiado pendiente del trato que le dispensan determinados medios de desinformación y, al contrario que Zapatero, intenta “sintonizar” sutilmente con los no dependientes, que no se piensan callar de aquí a mayo de 2007. Porque de intentar mejor controlar a los poderes ademocráticos subyacentes, nada de nada. Obvia la más peligrosa realidad cercana y hasta considera las ventajas políticas de sublimarla.

Su profunda falta de fe democrática le impide, como ya se está demostrando, pensar en la ciudadanía, quitando poder al que tiene mucho para entregar un poco a los que no tienen ninguno. Pese a ser profesor de economía en la universidad no parece compartir el axioma de que el monopolio económico produce efectos negativos, tal como aquí sucede. De convicciones y de creer en lo que dice, más bien poco o nada. Sus cálculos electorales para complacer a una mayoría incoherente, resultan políticamente estériles por el retraso que conllevan, excepto para unos pocos inmovilistas, que se benefician así de su falta de riesgo político.

El aspirante socialista carece todavía de un proyecto real para la Región de Murcia que no sea continuar con maquillaje los disparates urbanísticos de Valcárcel. Carece, pues, de la fuerza de un pensamiento estratégico que sea producto de la transparencia, la deliberación y el debate en el seno de la sociedad regional más activa, al objeto de liquidar la influencia nada residual de los neofranquistas, que aún detentan aquí las verdaderas palancas de poder fáctico. De poco sirve a Zapatero retirar los símbolos autoritarios de las fachadas públicas si en Murcia subsisten algunas personalidades devenidas de ese pasado, que llegan hasta condicionar la línea de su propio partido.

Saura apuesta también por la economía especulativa aunque diga estar por la productiva. Torre Pacheco no es una escuela política sana para ningún demócrata. Demasiada logia y demasiada mafia. Poca tradición de modernizar nada y gentes de dudoso compromiso serio. Sus primeras decisiones precipitadas no presagian nada bueno y lo delatan por su temprana traición a esa sociedad civil que ha liquidado ella sola, políticamente, a un Valcárcel abandonado ya a su suerte frente a la Fiscalía del TSJ y las iras de quienes le confiaron su voto para luego empobrecerles.

Argumenta Saura la necesidad de moderación, casi abdicación, para no ahuyentar a los inversores y justificar así su cambio de rumbo en Alhama al objeto de no perder el voto de los trabajadores que reclaman el empleo que induce la Construcción. Y ahora considera radicales y poco prácticos a los ecologistas, que exigen un desarrollo mucho más sostenible que el aconsejado por el corto plazo y las razones electorales inamovibles del aspirante a San Esteban. Da la impresión de querer complacer, de paso, a la mafia regional más que a Zapatero y su política de progreso y modernidad. Y es que el crimen organizado trata de controlar la política y la autonomía regional para hacer frente al Estado desde una manipulada legitimidad formal. Saura no ha sido visto nunca en las manifestaciones de “Murcia no se vende” y sí, a esa misma hora, comprando zapatos en “El Corte Inglés”.

Porque ha sido Saura, y curiosamente no Valcárcel, quien se ha prestado al juego de tratar de desactivar desde el PSRM-PSOE la plataforma civil progresista, “Murcia no se vende”, aprovechando el vacío veraniego y la ausencia entre nosotros de la práctica totalidad de sus líderes de peso. Muchos huelen a dinero a cambio de… por medio para financiar la campaña electoral de los socialistas murcianos, acercándose éstos con muy poca discreción al ladrillo. Por algo a Juan Durán, su penúltimo portavoz en la Asamblea Regional, se le acaban de recalificar otros terrenos rústicos para edificar miles de viviendas cerca de Alhama, antes de que entre en vigor la nueva Ley del Suelo del Gobierno Zapatero.

En la Región de Murcia esa política del máximo líder del PSOE no la quieren ni sus compañeros de la nueva dirección del PSRM. Por eso debe Zapatero recuperar su control, tal como acaba de hacer con el PSPV de Alicante. De lo contrario su propia gente le lastrará y minará su política modernizadora y de progreso, al dar a todo marcha atrás a escala regional. Los candidatos ya conocidos son tan surrealistas como para que aquí se estrelle, sin percibirlo desde La Moncloa o Ferraz, todo el esfuerzo democratizador del presidente del Gobierno a manos de caciques, clanes y mafias. Saura no es, pues, una alternativa real madura, de poder y de gobierno, por falta de la suficiente seriedad y responsabilidad para formar un gabinete de perfil progresista, de verdad y no de mera apariencia.

Es falsa, como se ve, la renovación en el PSRM. Ha utilizado a la vanguardia de una sociedad civil muy movilizada, exclusivamente para sus fines electoralistas. Estamos ante el mismo partido putrefacto de 1995, por unas estructuras heredadas e hipotecadas. Lo que vemos, es pura simulación estética, y ahora, después del cante dado en Alhama, ya ni eso. A Miguel Navarro, por ejemplo, lo retiran de primera fila de la alcaldía de Lorca pero lo mantienen y desean de diputado otra vez en la Asamblea Regional ante la falta de autoridad moral para más reproches. Igual harán con Juan Escudero, alcalde de Los Alcázares. No limpian por falta de vocación democrática y de compromiso con la izquierda social. Ellos sabrán.

Los burócratas de Princesa hurtan el debate social para evitar que emerjan y se descubran nuevas figuras de cierto nivel y capacidad de liderazgo. Se evitan así que incordien gentes independientes y de calidad en sus candidaturas, porque se enteran y no tragan, y se opta por figuras sin el bachillerato elemental por ser susceptibles de ser manejadas desde la sombra por alguien que no desea exponerse al veredicto de las urnas sin que se adivinen sus inconfesables intenciones en el manejo ilegitimo de algún ayuntamiento importante, por generar muchos recursos.

La pregunta de Valerio

Fue muy a finales de junio cuando Saura selló un pacto secreto con alguien capaz de financiarle holgadamente, y sin agobios posteriores, la campaña electoral próxima, y procurarle los apoyos recién retirados a Valcárcel por llegado el momento del turno político en la Comunidad Autónoma.

Se convertía así, no en el candidato de los progresistas murcianos, si no en la nueva figura a manejar por la reacción de la Murcia más negra y profunda, en sustitución de la marioneta que ha sido Valcárcel, de unos y de otros, durante más de diez años. Es el atajo hacia San Esteban pero con peaje en forma de señuelo puesto por los dos más indeseables de entre nosotros.

Creo tuve acierto al contestarle al fiscal Emilio Valerio, que el PP murciano no era la mafia, cuando me lo preguntó súbitamente en su casa de Madrid a finales del año 2003. Ahora sería mucho más preciso si esa misma duda me la plantease Rodríguez Zapatero personalmente. Porque soy de los pocos periodistas murcianos que, sinceramente, no aspira a dirigir la “7” a partir del próximo mes de junio, por razones más que obvias. Cuestión elemental de principios. Algo que, a lo peor, Saura no entiende bien del todo.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

La Unión Ibérica / Francisco Poveda

La progresiva integración económica entre España y Portugal desde 1986 como consecuencia del ingreso de ambos países en la CEE al mismo tiempo y la actual crisis económica, recurrente, en el vecino país, producto de desajustes estructurales de difícil abordaje, algunos vienen de los tiempos de la dictadura de Salazar, han hecho resucitar el iberismo de siglo XIX de la mano de plumas tan universales y tan poco sospechosas como la de José Saramago, con la consiguiente reacción de “padres de la patria” portuguesa tan significativos como el ex presidente Mario Soares, que ve claro, pero no lo desea cercano por su nacionalismo subyacente, el siguiente paso en el proceso.

Pero la intuición de Saramago responde a algo más que a la vuelta de los lusos a la situación inmediatamente anterior a 1.640. La osmosis sociológica y económica en el límite norte con Galicia, en la raya zamorana, salmantina, pacense u onubense, es ya total. Hace años que no existe la frontera porque “de facto” somos uno en dos. El mejor horizonte para las nuevas generaciones portuguesas es hoy mucho más Barcelona o Madrid que Bruselas o París. La realidad se está imponiendo a la historia cuando los jóvenes prefieren oír hablar de futuro que de pasado. España se ha llenado también de portugueses. Ese es el punto de la cuestión y no cabe mirar hacia otro lado ahora que a cierta forma de unión política.

Al igual que en España, (el proceso histórico no tiene vuelta atrás y la situación del País Vasco y Cataluña en su seno probablemente también va a conocer otro tipo distinto de dialéctica de relación con el resto porque ya no somos la nación imperial que fundaron los Reyes Católicos), en Portugal, tan nacionalista todavía la mayoría de sus habitantes que vivieron la época colonial, se imponen la otra realidad de las cifras y las fórmulas de salida posibles que, tal vez, no ideales pero probablemente sí de interés para todos.

La integración económica, financiera y energética lusa con su vecino hispano es ya total y ahora, mucho más desde Lisboa que desde Madrid, sí cabe plantearse a medio plazo una unión política “sui géneris” en el marco casi federal que tenemos al este de la Península sin que Portugal pierda identidad, forma constitucional ni estatus internacional. El rey Juan Carlos, por ejemplo, priva entre la clase dirigente republicana vecina, tanto o más que entre la española, tan poco monárquica la de aquí como “juancarlista” desde 1981 pese a las lógicas y deseables críticas excepciones a la regla.

Hay hasta quien ha llegado a pensar que ese proceso que apunta por el oeste condicionaría para bien la futura e incierta relación interior de catalanes y vascos con el resto de los españoles al plantear los portugueses un sistema de asociación política que reforzase la posición general de la Península Ibérica dentro del marco de la Unión Europea, al tiempo que pondría en mejor camino de solución, satisfactoria para España, el contencioso de Gibraltar, afianzase Ceuta y Melilla y, posiblemente, modificaría a favor peninsular la actual relación jurídica con una Andorra mucho más catalana que francesa.

Como se ve, todo está en movimiento y volver la vista atrás, hacia la estéril rivalidad entre castellanos y portugueses, sólo puede conducir a la paralización bíblica cuando lo realmente cierto es que ya venimos compartiendo destino conjunto en la OTAN, en la UE y en las no menos importantes regulares “cumbres” iberoamericanas desde hace un cuarto de siglo.

Cuando un Portugal de tan solo diez millones de habitantes nota la necesidad ineludible de ser algo más para salir del furgón de cola de “los 27” y parte de sus intelectuales vuelven a ver en el vecino la mejor opción posible de asociación estratégica para una mayor velocidad dentro de los parámetros comunitarios europeos, una primera aportación de Saramago a la idea de la Unión Ibérica habla de un Parlamento conjunto (¿por qué no en Coimbra o Salamanca?) con representación de los partidos portugueses y españoles. Y de mantener la identidad y actual organización política de España y Portugal cuando el siglo XXI nos va a deparar a los dos países transformaciones sustanciales sobre los procesos nacionalistas del XIX y naciones hermanas, como Méjico y Brasil, van a ver aumentar su influencia neta en el escenario internacional.

No es, pues, nada de extrañar que los dos estados modernos más viejos del Mundo, los lusos antes que los hispanos, ojo, tomen la iniciativa y alcancen conjuntamente una mayor dimensión para poder mantener el germen que les dio sentido existencial hace más de quinientos años, afrontar unidos los retos constantes de la mundialización y ofrecer las respuestas ibéricas que exigen las consecuencias sociológicas y económicas del avance vertiginoso de las nuevas tecnologías de la comunicación. Esa es la clave.

director.economiavanzada@gmail.com

La CAM en trance / Francisco Poveda *

Esta misma semana el presidente de Caja Mediterráneo, la CAM, Vicente Sala Bello, va a proponer a la Asamblea General, en plena crisis financiera mundial, que la entidad venda en el momento oportuno una parte sustancial de lo que vale (20%) para poder afrontar una seria crisis de liquidez, no aceptada nunca públicamente por cuestión de imagen y potencial riesgo de mayor desconfianza. Es el trance más difícil, y apasionante, de los vividos en sus más de cien años de agregada existencia.

La dimensión alcanzada en poco tiempo por la CAM y la enorme profesionalización de su equipo directivo, la han hecho menos vulnerable que otras pese a su mayor exposición al riesgo crediticio hipotecario y a las interferencias constantes de políticos regionales, sin medida a favor de determinados intereses no generales, caso claro del diputado Eduardo Zaplana, en cuanto a financiación privilegiada y de cierto alto riesgo.

Vicente Sala era y es un empresario de éxito, sin formación superior pero con alguna experiencia anterior como consejero en la banca. Roberto López es un ejecutivo maduro salido de la propia entidad aunque capaz de comandar un equipo técnico, heterogéneo por su diversa procedencia y la irrupción de la mujer en los más altos niveles operativos de la CAM. Hasta aquí existe garantía teórica en una gestión que se ha demostrado aparentemente exitosa hasta el momento del estallido de la crisis financiero-hipotecaria de base inmobiliaria.

Pero siguiendo la doctrina conformada por el BCE desde entonces, en el sistema se detectan ahora exposiciones a riesgo de liquidez, de crédito y de modelo. Y la CAM no es ajena a esas exposiciones señaladas desde Francfort. ¿Cuánto vale realmente la CAM a día de hoy, 3.000, 4.000, 5.000 millones de euros? Ni Sala lo sabe porque el propio mercado la está revaluando cada día y, mucho me temo, que algo a la baja, en medio todavía de riesgos sistémicos subyacentes, según la apreciación del FMI.

Los mayores expertos en la materia, como González-Páramo, ya han señalado que las auditorias de 2007 seguramente marcarán a la baja, respecto del valor de mercado, la exposición a instrumentos de financiación estructurada. Y es que las reconocidas enormes tensiones de liquidez provocan que la confianza no reine entre las entidades, tal como se observa en el mercado interbancario, incluida la CAM por mayor afectada debido a su dimensión alcanzada y el contexto territorial concreto de sus mercados de clientes en la cornisa mediterránea.

Resulta urgente, pues, una fuga hacia delante antes de que KPGM firme la auditoria, con un crecimiento de activos dudosos en torno al 30% según las nuevas Normas Internacionales de Contabilidad (NIC), de un ejercicio cuya segunda parte pueda provocar honda preocupación al revelarse tal cual. No en vano, el Banco de España instó en octubre a la CAM a vender suelo para ganar en liquidez y solvencia.

El mercado, en general, refleja ahora un extraordinario riesgo de liquidez de las propias entidades al desconocer ellas mismas sus particulares compromisos, antes de que el volumen de negocio comenzase a desplomarse en el cuarto trimestre, aparte de un elevado riesgo de financiación en relación con otras entidades y riesgo de crédito. ¿Encuentran refinanciación? Persiste una enorme y desproporcionada exposición al riesgo, episodios de turbulencia y tensiones, que impactan en los mercados globales del dinero, el crédito, los bonos, las divisas… Y nada de eso es ajeno a la CAM hoy.

La tensión actual global tiene su origen, fundamentalmente, en una información incompleta aunque la fundamental de calidad haya sido manejada desde el principio de la crisis por el BCE, en tiempo real, para poder actuar sin más dilación. Pero el BCE no sabe con precisión, ni puede saber, aunque debiera en la medida de lo posible, qué pasa en la CAM, que aún no ha valorado bien sus posibles pérdidas, tal vez porque los modelos vigentes se han demostrado inadecuados. Y también por una supuesta nula gestión del riesgo de liquidez en escenarios extremos como el actual. “Si no hay transparencia, el mercado seguirá distorsionado”, afirma el catedrático González-Páramo, consejero del BCE en representación del Banco de España.

Nuestras cajas son menos transparentes que las entidades norteamericanas (lo que ahora puede ocasionarle a la CAM un problema añadido con la Reserva Federal norteamericana por su presencia en USA a través de “CAM US Finance S.A., y de igual modo con el Banco de Inglaterra) cuya información al mercado es más detallada.

La CAM, ante su pretensión expresa de emitir cuotas participativas debería, a juicio de los mayores expertos, haber sido ya más precisa de “motu propio” sobre sus exposiciones, directas e indirectas, al riesgo. Los rumores se disipan con transparencia pero se alimentan con opacidad, artificios y/o medias verdades, que dinamitan la confianza a medio y largo plazo.

No obstante, la inspección forzada del Banco de España (casi permanente en la CAM desde comienzos de 2007) se ha intensificado desde el verano ante su intención de debutar en el mercado de valores y las advertencias razonadas de algún impositor como particular, dirigidas por conducto fehaciente al BCE y a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Coincide la necesidad estratégica de la CAM de salir en busca rápida de una liquidez más onerosa a su cuenta de resultados, para no tener que frenar su expansión y la retroalimentación que ésta le proporciona, con el fin del idilio crediticio como consecuencia del proceso de ajuste en el sector de la construcción inmobiliaria. Porque el Banco de España confirma que la vivienda está sobre valorada entre un 25-35%.

Precisamente uno de los desequilibrios más reconocidos de la economía española es del mercado inmobiliario, al que la CAM se ha sobre expuesto desde hace diez años, aunque matice en su favor que “sólo un 17% respecto a la segunda residencia”, que es donde se ceba el ajuste del propio mercado sobre el sector.

La CAM es ya la quinta entidad española de crédito en cuanto a cuota de mercado (3,8%), precisamente por una espectacular evolución de los créditos hipotecarios que ha concedido, y sólo por detrás de La Caixa, BBVA, Caja Madrid y Banco de Santander. Ese esfuerzo de los últimos años es más que evidente como conjunción de muchas y diversas aportaciones profesionales y expertas. Pero una situación relativa de éxito no se tiene que corresponder necesariamente con otra absoluta del mismo rango aunque diga haber crecido un 22,1% en el tercer trimestre.

La clave del futuro de la CAM reside en que los efectos de la actual crisis financiero-hipotecaria no la instalen definitivamente en el comienzo de una crisis de solvencia. Ante un cambio de ciclo como el que estamos viviendo y cuya duración y consecuencias son todavía muy inciertos, las calificaciones favorables de las agencias de “rating” resultan muy provisionales al conjugarse su juicio en participio pasado y no en futuro imperfecto o ni siquiera presente de indicativo.

Además, una de ellas, “Moodys´s”, ha dicho ya que rebajará calificación de riesgo en entidades financieras si se dispara la morosidad. Es de esperar que las otras dos, contratadas también por la CAM, “Standard & Poor´s” y “Fitch” hiciesen lo mismo llegado el caso. Hoy por hoy coinciden las tres en “una gestión conservadora del riesgo, buena diversificación de fuentes de financiación, y reducción de la sobre exposición al riesgo inmobiliario” como un último retrato de la entidad, más histórico que estratégico, sin verificación precisa de organismo oficial alguno.

Sin embargo, el marco general no permite ser excesivamente complaciente sobre la evolución inmediata de la CAM en un complejo contexto español, que el FMI considera más expuesto a la actual crisis crediticia por deterioro del sector inmobiliario y que le lleva a aconsejar, como necesaria, una reforma de nuestro sector financiero.

Doctores tiene ese organismo multilateral sin perjuicio de las dudas que puedan asaltar a algún cualificado impositor de la entidad en su insistencia sobre una situación objetiva de falta de liquidez, preocupante morosidad, casi total dependencia del mercado financiero externo, alta concentración de riesgo hipotecario y búsqueda constante de capitales ajenos como necesidad ineludible para la continuidad de su funcionamiento.

Según CC. OO., la CAM necesita obtener liquidez para aspirar a otro tipo de deuda. Es cierto. A través de “Ahorro Corporación” ha solicitado al BCE otros 350 millones de euros (exactamente la misma cantidad que “Caja Murcia” y la más alta entre otras cajas de ahorro españolas de un total de 3.000 millones) para recuperar cierta posición de liquidez antes de emitir cuotas participativas por tener muy agotadas ya, para obtener recursos, la deuda subordinada y las participaciones preferentes, en espera de que se estabilicen los mercados financieros, que es la condición impuesta por el Consejo de Administración para vender una parte sustancial de la CAM por unos 1.000/1.200 millones de euros como única solución posible para salir de su comprometida situación.

Un fiscal de Nueva York investiga ya la titulización hipotecaria como desencadenante de la actual crisis financiera global. En España se han titulizado sólo en octubre 350 millones de euros en cédulas hipotecarias. Tras las recomendaciones, sino exigencias, urgentes del Banco de España, la CAM ha tenido que provisionar un 150% más tras el repunte de la morosidad hipotecaria del promotor hasta un 1% y ver como se endurecía particularmente el control del organismo supervisor por más expuesta a la situación extrema de crisis del sector inmobiliario al haberle dedicado la mayor parte de su inversión crediticia. Se habla de hasta un 70% sobre el total, sin ser ésta una cifra suficientemente contrastada hasta el momento.

Según sus propios datos, la CAM prestó hasta septiembre pasado 57.000 millones de euros y obtuvo un beneficio neto de 326,77 millones, con unos ratios impecables y envidiables. La soberanía financiera de la Comunidad Valenciana y la Región de Murcia tiene mucho que ver con la solvencia de esta entidad. Vender ahora a extraños ajenos una quinta parte de la propiedad no debe resultar cómodo pero es el tributo a pagar por haber aprovechado en exceso lagunas en los marcos prudenciales como tendencia de los nuevos productos financieros. El propio FMI ya advirtió que eso podría resultar problemático y, por tanto, había que evitarlo. También le ha pasado lo mismo a otras grandes entidades extranjeras mucho mayores, desde la UBS hasta el Citigroup.

Las cuotas participativas que el Consejo de Administración pretende que este viernes le apruebe la Asamblea General servirán, seguro, para mejorar su estructura de capital pese a las lagunas jurídicas que las envuelven a raíz de la sentencia contraria del Tribunal Supremo 26/10/2005 y la doctrina jurídica al respecto de la propia Unión Europea, que permiten recurrirlas por cualquier impositor de la CAM.

Pero lo más preocupante es la duda que anida en determinados impositores sobre el montante pendiente de anteriores emisiones de títulos, obligatorios y vinculantes para la entidad, en mercados extranjeros y paraísos fiscales, a responder con patrimonio si existe falta de liquidez para su eventual reembolso, más allá del 20% del que ahora se habla.

Otra duda que subsiste, y que Vicente Sala ha despejado parcialmente al decir que necesariamente no se han de cotizar en Bolsa, es que si la CNMV no admite las cuotas de la CAM a cotización en el mercado español de valores, se pueden colocar en otros mercados e, incluso, en paraísos fiscales llegado el caso y ante la apremiante necesidad de liquidez.

Pero por si sí o por si no, algún avezado impositor ha revelado que tiene alertada a la Reserva Federal de los Estados Unidos aparte de advertidos a los consejeros generales de la CAM de que pueden incurrir en algún tipo de responsabilidad personal en base a su decisión del viernes.

Lo deseable ahora es que todo se haga más que bien y las velas de la CAM vuelvan a henchirse con viento fresco a partir de una nueva hoja de ruta y la tripulación quede escarmentada de aventuras por los inciertos resquicios, con trampa, del sistema.

* Periodista.

Mafia nostra (Carta obligada al fiscal Valerio) / Francisco Poveda

Ahora que tiene usted hasta el 28 de diciembre para concluir la instrucción de un sumario relacionado con presuntos hechos delictivos, en gran parte cometidos en mi tierra, creo estar en la obligación de ilustrarle a mi modo, porque es más joven y navarro, sobre la actual Región de Murcia, un paraíso mediterráneo a menos de 1.500 kilómetros de Sicilia, en línea recta por mar, desde Cabo Palos. Se puede pensar por eso que las lacras sociales que encuentran allí una universal denominación de origen han podido tener fácil penetración cultural a través de nuestras costas hasta enraizar aquí ciertas prácticas mafiosas, básicamente en nuestras comarcas litorales y prelitorales aunque la gran clave actual haya que buscarla en el término municipal de Lorca. El chip me lo activó una vecina de Luchena.

Existe, en efecto, una estructurada mafia murciana, desarrollada y posible a partir del autogobierno de los últimos veinte años, y que crece en paralelo a la asunción de competencias administrativas cedidas por el Estado a la Comunidad Autónoma. Esa sociedad secreta y anticonstitucional ha secuestrado ya la soberanía de todos los murcianos para condicionar su voluntad popular desde una metaestructura que tiene sojuzgada a nuestra sociedad regional y que impide, además, con sus perturbaciones y anteposición de intereses, el normal desenvolvimiento de nuestra particular economía de mercado para que no sea posible el desarrollo que nos acerque a Europa porque, decididamente, eso no conviene a sus capos. Un profesor de Filosofía de la Universidad de Murcia, Antonio Pérez Ramos, acaba de escribir, en plan ficción, un riguroso libro de mucha altura intelectual, que refleja tal estado de cosas desde hace tiempo. Léalo aunque no logre identificar a los personajes. También le recomiendo un ligero repaso contextualizador a "Escuela de mandarines" y "La fea burguesía", de Miguel Espinosa.

Por lo que he podido observar en los seis años que llevo al frente de "La Economía", en un retorno profesional responsable para que no se pierda aquí del todo cierto periodismo no dependiente de tamañas fuerzas ocultas, esa mafia, que constato con frecuencia en mi ejercicio profesional sobre el terreno, pone y quita políticos; promociona a mediocres, serviles e inmorales, y combate sin piedad a quienes le plantan cara; amenaza a los más débiles o peor situados hasta hacerse con algunos de sus patrimonios a precio de saldo; impide el acceso a palancas de poder social, a la vez que cercena la generación de liderazgos emergentes por talentos con conciencia social y libre; se jacta en privado de tener bastante contenida a la Justicia; no consiente medios de comunicación regionales cuya línea editorial y política informativa puedan rozar sus intereses más vitales; ha procurado, hasta conseguirlo, una enseñanza universitaria de dudosa calidad, absolutamente acrítica con el entorno, y a la medida de esos intereses, desde los que se acaparan ayudas de los fondos europeos. Sólo tolera cierta actividad cultural apoyada en lo lejano y en banales lugares comunes para que no encuentre resquicio alguno un mínimo pensamiento regional avanzado. En suma, la invisible dictadura que no cesa de apretar en cada oportunidad que se le presenta desde una realidad amañada y un sustrato propicio.

Aunque varios clanes conforman esa mafia murciana de mucho guante blanco y que, desde hace algún tiempo, se atreve a retar al Estado (igual que en la Italia del sur), su núcleo principal y su dirección estratégica se encuentran fuera de la Región, a la vez que históricas relaciones familiares explican algunas presencias insospechadas y actuaciones sectarias desde relevantes despachos madrileños. Usted que defiende por ley el interés público debe saber, si está dispuesto a que Murcia no sea por más tiempo el "far southeast" ni un territorio factualmente "off shore" respecto al resto de España, que aquí la legalidad se suele incumplir por muchos poderosos y que la impunidad es casi absoluta a bastantes niveles. Pero, igualmente, no se debe dejar engañar y pensar que, lo que no son más que testaferros o capataces, han diseñado por su cuenta, y están ejecutando sin método, todo un plan mafioso que persigue apoderarse del mayor número de recursos posibles desde la violencia moral que compendia arrogancia, prepotencia, abuso y amenazas por quienes se sienten protegidos, seguros e impunes al tener suficientes resortes de poder en sus manos, ocupadas y utilizadas en el sólo provecho de la Casa.

Si me lo permite le diré, para mayor orientación, que un ingeniero maduro es el delegado plenipotenciario del gran capo (poseedor de hacienda propia en nuestra región) por pura relación de parentesco. Que ilustradas familias de uno y de otro, se encargan de las finanzas y las relaciones exteriores. Que la conexión con otros grupos mafiosos, autóctonos o nacionales, existen y tienen una funcionalidad práctica esencial. Que mantiene, con redundante apellido de clan interno, un excelso procónsul en Madrid (por eso no interesa estructurar un genuino poder murciano allí, integrado por otros ilustres ciudadanos de la Región por ajenos a esta trama, y a manera de "lobby" convencional). Que ahora lo ha intentado en Bruselas, sin suerte por la mentalidad predominante en su cualificada y civilizada burocracia, para intentar controlar en origen las ayudas de las que luego se apropian en gran medida. Y que varios capataces (generalmente emergentes figuras del sector agrícola y de la Construcción) se utilizan de señuelos para evitar que se vean los rostros de los auténticos lugartenientes que llevan las riendas de crecientes negocios en sectores estratégicos para la actual economía murciana, o de alta e inmediata rentabilidad.

Fraude fiscal y blanqueo de capitales procedente de un narcotráfico en auge entre nosotros son los verdaderos medios de capitalización inicial de esta"mafia nostra", que se ha convertido en una hidra de no más de seis cabezas ante la desesperante pasividad y temor de ciertos poderes públicos, y que amenaza con convertir la Región de Murcia en la plataforma principal del tráfico de drogas en la Unión Europea, tras Holanda y Galicia. El alarmante aumento de alijos intervenidos en nuestra costa por la Guardia Civil puede dar una idea de lo que debe estar entrando entre Cabo Palos y Águilas en las noches cerradas, y explicaría, de algún modo, que el paraíso fiscal de las Islas Caimán se haya convertido en el quinto destino teórico de unas, por otra parte, inexistentes exportaciones regionales. Eso está unido a la enorme cantidad de dinero negro que necesita afluir, mediante la inversión en suelo, para luego desarrollar tan faraónicos como comercialmente inviables proyectos urbanísticos, pero que sirven de efectivas lavadoras de capitales con un origen inconfesable, como hasta ahora parece se puede haber hecho desde alguna factoría del Valle del Guadalentín.

En esta nueva tierra de promisión para el alijo, competidora de Galicia y el Rif en regatas nocturnas de planeadoras, y de conexiones algo sólidas con la mafia gallega y alicantina, el pulso al Estado es permanente. Las transferencias se desarrollan, muchas veces, en función de intereses espurios. Las administraciones públicas parecen aquí, en ocasiones, estar al exclusivo servicio de quienes no deben, incluidos ayuntamientos clave por su potencialidad urbanística y algunas estratégicas de la periférica estatal. De la mafia murciana se dice, cada vez más, que proporciona financiación privilegiada con cobertura aparentemente legal, que tiene infectados los intersticios de la propia Comunidad Autónoma, de la Confederación Hidrográfica del Segura, de la Mancomunidad de los Canales del Taibilla, algunos departamentos de las dos universidades públicas y del CEBAS (CSIC), una parte considerable de la Universidad Católica, las burocracias de partidos políticos, sindicatos y patronales, las redacciones de algunos medios de comunicación, alguna de las tres cámaras de comercio, y unos colegios profesionales más que otros. No parecen librarse de sus tentáculos significativas comunidades de regantes, organizaciones agrarias, cofradías de pescadores, asociaciones de consumidores, clubes deportivos, y, lo que es muy importante para usted, algún ámbito del Transporte implicado claramente con el narcotráfico, tal como se ha denunciado por la patronal comarcal "Atranscar" desde el Campo de Cartagena.

Por tanto, todo eso gangrenaría ya, e impediría, el libre crecimiento de una vital y desencadenada sociedad civil murciana. Nuestro propio medio de comunicación ha notado los sutiles embates y la verdadera presencia de esa incuestionable realidad que es "mafia nostra" por no aceptar un pacto tácito que sólo nos permitiría contar lo que conviene, y no contraviene, los intereses exclusivos de unos capos acostumbrados a tener hipotecada la libertad real de los ciudadanos de esta región, hasta conducirla a una situación marginal e indolente, por anestesiada, y yugular sin contemplaciones cualquier posibilidad de alternativa a una situación de intereses ya muy creados. Los secuenciales fraudes a fondos comunitarios, los robos consentidos de aguas públicas para traficar y especular con esos caudales, el oligopolio en la propiedad de suelo edificable, las concentraciones parcelarias injustas, las expropiaciones innecesarias para el bien público, una legislación a medida de determinados intereses económicos, las prevaricaciones constantes, y el desprecio al medio físico natural, sólo son una muestra evidente del carácter depredador impuesto sin correr mayor riesgo legal local.

Murcia, Cartagena, Lorca, Mazarrón, Águilas, La Unión, San Javier, San Pedro, Los Alcázares, Alhama, Torre Pacheco, Fuente Álamo, Caravaca, Moratalla, Molina, Alcantarilla, Totana, Santomera... son nodos casi forzosos de la trama territorial de "mafia nostra". La Región es así ya, sin duda, para este "gans" un coto particular donde, en realidad, no rigen plenamente los derechos ciudadanos de la Unión Europea ni el libre mercado que da sentido a su existencia para estimular la competencia, así como favorecer la creación y armónica distribución de riqueza. Esa afrenta permanente al sistema democrático y de economía de mercado, a nuestra Constitución en suma, exige la urgente y ejemplarizante intervención del Estado para restablecer cuanto antes, y sin retorno posible, el imperio de la Ley. Por el momento, tiene usted la vez para que esto no se parezca tanto a la Rusia de Putin y los oligarcas, aunque el paragón con Sicilia me temo que ya sea inevitable.